blog personal de Ariel Beramendi. Aquí custodio algunos escritos, pensamientos y opiniones personales que, con gusto, comparto con los visitantes de este pequeño espacio virtual.
Agradezcor públicamente al Cardenal Gregorio Rosa Chávez, por su confianza y la oportunidad que me ha dado y que ha hecho posible publicar el libro: «Conversasiones con el Cardenal Gregorio Rosa Chávez, “Premio novel de Fidelidad” ».
Este libro, en formato de entrevista, presenta la experiencia de vida del adolescente salvadoreño, sacerdote y luego obispo auxiliar de San Salvador; que además trabajó al lado de monseñor Oscar Romero y eso le costó años de marginación dentro y fuera de la iglesia.
Después de vivir el drama de los Escuadrones de la Muerte monseñor Gregorio trabajó en los diálogos de paz que deseaban sembrar reconciliación luego de tanta violencia que se cobró la vida de miles de personas, entre ellas sacerdotes, religiosas, catequistas y la vida del arzobispo Oscar Romero.
Al final de su vida pastoral, cuando “monseñor Rosa” iba a cerrar su ciclo como obispo auxiliar "vitalicio", el papa Francisco lo nombró CARDENAL, y lo transformó en el único cardenal obispo auxiliar en la historia de la Iglesia, hasta el día de hoy. Cuando eso sucedió ya habíamos iniciado con las entrevistas para escribir este libro.
Estas páginas que se publican en Centro América, que son un tributo a los salvadoreños, y que espero que atraviense fronteras gracias a las plataformas digitales, son
una extensa entrevista en la que he raspado memorias de su juventud, he tocado nervios descubiertos y abierto cajones de sastre para confeccionar el semblante de un hombre de fe con esperanzas, sueños, dificultades, alegrías y tristezas. Sin duda, un hombre auténtico.
La franqueza de estas conversasiones nació de una antigua amistad porque nos conocíamos por el trabajo en el ámbito de la comunicación, participando en congresos en América Latina y Roma.
Cuando nos volvimos a encontrar en marzo del 2017, fuimos a almorzar y allí nació la idea. Le propuse: «¿por qué no hacemos un libro? ». Para entonces ya había escrito dos biografías. Monseñor pensó… reflexionó… y aceptó.
Así que cuando llegó el cardenalato en medio del proyecto, el libro tomó una dimensión más grande, porque ahora ya no era solo el obispo auxiliar – casi emérito – sino que era un Cardenal de la Iglesia Católica, con todo lo que eso significa.
Terminamos las entrevistas y la escritura en el año 2019, luego vino la pandemia, los días pasaron, el trabajo de cada uno ocupó nuestro tiempo relegando el texto en un archivo de cosas por definiri. Sin embargo, años después el libro está impreso.
Estoy contento por este testimonio escrito porque necesitamos peregrinos que hayan dejado signos en el camino, y Gregorio, que no siempre ha sido tratado con rosas, ha dejado muchos signos luminosos.
El pasado jueves 11 de agosto falleció en Buenos Aires, Walter Camacho Gamboa,
hijo menor del Gigante Manuel Camacho.
Walter fue el cuarto hijo de Manuel y Vicenta, a diferencia de sus hermanos
Policarpo (+), Valentina y Gerardo nacidos en Bolivia, sus ojos vieron la luz
en Buenos Aires, el 17 de junio de 1944. Según el mismo relató: “nací en un
hotel en Caballito un invierno en el que mis dos hermanos nos visitaba”.
Manuel Camacho junto a su esposa y Walter, al vivir con los artistas y
trabajadores del circo debían viajar constantemente por todas las ciudades en
el que la empresa de entretenimiento se presentaba. En la década de los
cuarenta, ese niño de ojos grandes, rostro moreno y sonriente acompañó a sus
padres por el extenso territorio brasileño, porque el Gran Circo
Norteamericano, realizó un extenso tour por ese país.
Fue así que Walter aprendió a hablar el portugués antes que el español,
mientras sus hermanos residían en Cochabamba, junto a la familia Cadima,
esperando la visita de sus padres y de su nuevo hermano.
Cuando toda la familia Camacho Gamboa se reunió en la zona de Liniers, en
Buenos Aires, Walter acompañó a su padre trabajando en la puerta del famoso
almacén inglés Gath & Chaves, vistiendo un pantalón y chaqueta idénticos al
del gigante boliviano: ambos daban la bienvenida a la distinguida clientela.
Quedó huérfano de padre a los siete años pero encontró en sus hermanos mayores
la figura paterna que le faltaba. Durante la adolescencia y sus primeros años
de juventud, además de estudiar, trabajó para ayudar a la economía familiar.
El 24 de febrero de1967 contrajo matrimonio con Rosa Meli. Solo 9 meses antes
había fallecido Vicenta, su madre, que no pudo acompañarlos en ese momento de
felicidad familiar. Sin embargo, la alegría llegó a su vida junto a los cuatro
hijos y varios nietos que adornaron el hogar de Walter y Rosa.
Más tarde, junto a Poli, crearon una sociedad de transporte escolar bajo el nombre
de “Transportes Camacho” al que se dedicó el resto de su vida que siguió su
curso y ya no regresó a Bolivia.
Poco antes de entrar al otoño de su existencia, Walter quedó en condición de no
vidente, debido a la diabetes, y tuvo que recalibrar su viaje por este mundo
porque comenzó a “ver” con los otros sentidos y, sobre todo, con el corazón.
Con su partida, desaparece un testimonio directo del Gigante Manuel Camacho,
uno de los personajes históricos de Bolivia, envuelto en demasiados mitos
urbanos.
Sin embargo, tres años atrás, tal vez al sentir que su peregrinaje se acercaba
a su última parada, Walter junto a Valentina, por primera vez narraron sus
recuerdos, y el autor de estas líneas puede confirmar, gracias a la generosidad
de sus familiares, que esa memoria -más nítida- llegó hasta los oídos del más
pequeño de los hijos del gigante, quien ahora descansa en paz.
Sobre todo,
me he dado cuenta que tenía demasiada ropa, camisas y camisetas que no uso
desde años, lo mismo puedo decir de pantalones y otras prendas. Zapatos con los
que estoy encariñado y no soy capaz de deshacerme de ellos a pesar que no ya no existe la remota posibilidad de usarlos.
Ha pasado
un año. He regalo algunas prendas que no usaba y que amigos las agradecieron, para
decir la verdad, también recibí algunos regalos de vestir y lo único que compré en los últimos meses fue la ropa interior y calcetines que son los que más se desgastan en la lavadora; también porque los calcetines tienen ese pacto con el diablo, que por más que
he sido cuidadoso, siempre son infieles entre ellos y quedan tristemente impares, he aprendido de mis calcetines negros, que existen 50 matices de este color porque
aunque en teoría son negros, es imposible usar los "calcetines impares
de color negro". ¡Sería un suicidio social!
Pero si de
presión social se trata, no creo que ningún amigo cercano se diera cuenta que mi
ropero no ha sido renovado, ni ha ido acumulando dosis nuevas de vestimenta. Es increíble la presión publicitaria
a la que estamos sometidos, y que llega a condicionarnos para comprar, acumular y guardar; para sentir satisfacción y auto gratificación cuando compramos algo,
que tal vez pensamos que usaremos cuando perderemos o ganaremos peso. Y lo único
que hacemos es convertirnos en “fashion victims” del instagram.
En fin, ha
pasado un año sin comprar zapatos, camisas o camisetas, y todavía cuando abro
mi ropero digo: no sé que ponerme y todavía los cajones siguen llenos.
Algo que me
ha ayudado, es esperar, es decir que cuando quería comprar casi por instinto alguna
prenda porque estaba en descuento, o porque imaginaba que con ella me vería mejor que el manequí de escaparate; lo
que hacía era esperar al menos 48 horas. El deseo y la necesidad menguaban,
hasta diluirse por completo en la satisfacción del autocontrol.
No pretendo
ser modelo de nada ni de nadie, solo deseo describir lo que veo al mirar atrás.
Seguramente con lo que he ahorrado podré realizar algún viaje o preservarlo
para un momento de necesidad real.
está escondido entre una Iglesia y un ex convento en la colina del
Gianicolo (Trastevere).
Pequeño pero muy
sólido su nombre completo es: "tempietto di San Pietro in Montorio".
Fue diseñado por
el arquitecto Donato Bramante y construido entre 1502 y 1509 por mandato de los
reyes de España, en el lugar donde San Pedro habría sido crucificado cabeza
abajo. El pequeño templo tiene una cripta con un punto central donde, según la
tradición, se habría puesto la cruz.
El proyecto
original quedó incompleto.
Está rodeado por
16 columnas y en su interior destaca el altar con una imagen de San Pedro,
decorado con frisos dóricos y el piso es de mosaicos de mármol de varios
colores.
Bramante se
inspiró y reinterpretó los templos circulares de la época romana y griega, e
impactó en la arquitectura y el arte del renacimiento, del barroco, llegando
hasta la era moderna.
Bramante no se
limitó a copiar la forma circular de los templos antiguos sino que propuso una
cúpula renacentista.
El círculo
representa la perfección y el espíritu geométrico con el que fue proyectado
transformó este pequeño templo en un modelo renacentista por excelencia.
Actualmente no es
un lugar de culto religioso, y en el edificio del convento funciona la Real
Academia de España en Roma por el que se entra para visitar el templete del
Bramante.
Horarios de visita del templete del Bramante
El templete se puede visitar sin problema, no tiene costo. Muchas veces cuando hay alguna exposición en la Academia Española la visita al templete del Bramante está vinculada a una recorrido por la muestra que se está realizando en el momento.
Es decir, no puedes visitar solo el templete, tienes que ver todo "el paquete" , pero si estás con tiempo, vale la pena visitar la Real Academia Española que como todos los antiguos edificios vale la pena, además que desde este edificio en particular la vistas son preciosas.
El Venerable Colegio Inglés de
Roma es un seminario, es decir un lugar donde jóvenes se preparan para ser
sacerdotes.
Este seminario fue fundado en
1579, como un lugar para preparar sacerdotes para servir en la "Misión
inglesa", y se encuentra en Vía Monserrato 45, cerca de la famosa Plaza
Farnese.
Para el
imaginario colectivo es más apetecible pensar que el Gigante Manuel Camacho,
terminó donando sus huesos a un museo y transformando su memoria en una leyenda
urbana.
Hasta hace poco
solo la tradición oral había mantenido vivo el recuerdo de un cochabambino que en
la década de los 30 y 40 fue una celebridad en Bolivia, sus dimensiones enormes
eran objeto de curiosidad ante las masas que pagaban para verlo luchar.
Sin embargo, las
noticias sobre la vida del Gigante Camacho comenzaron a mermar cuando emigró a
Buenos Aires. Regresaría esporádicamente a Cochabamba solo para visitar a sus
hijos y otros amigos.
El esfuerzo más detallado
por reconstruir la vida de Manuel Maria Camacho Medrano fue escrito por el
académico Alber Quispe que el año 2011 ganó el I Concurso Biográfico con su
ensayo “Semblanza del gigante de Jaihuayco (1899-1952)” en el que presentó
datos inéditos de su vida en Bolivia.
Posteriormente, la
visita a la “Llajta” de Gerardo Camacho, el tercer hijo de Manuel, despertó
nuevamente el interés por conocer más detalles sobre la vida del gigante
cochabambino que sin saberlo fue el embajador de la nación boliviana en
Argentina y Brasil.
Bajo estas
premisas y animado por mi inquietud literaria contacté a Pablo Camacho, nieto
de Manuel, para sumergirme en la historia personal de Manuel Camacho, preguntándome
sobre su experiencia como padre de familia, esposo, trabajador migrante; e
interpretando la aceptación de su diversidad ante la sociedad que lo etiquetó
como un fenómeno circense.
Tiempo después, los
primeros días del año 2020, en una fresca madrugada bonaerense Pablo Camacho a
las tres de la mañana me esperaba en el aeropuerto para presentarme a Walter y
Valentina, dos de los hijos del Gigante boliviano que no regresaron a Bolivia.
Después de conocer
y conversar con Pablo las primeras luces del día aparecieron y nos dirigimos a
Liniers – uno de los barrios bolivianos de Buenos Aires – y mi anfitrión me
presentó a sus padres Walter y Rosa, ellos habían dormido poco porque un
extraño venía a visitarlos y a remover recuerdos sepultados bajo décadas de
vida.
Encendí la
grabadora y viajamos hacia otra dimensión temporal, el hijo menor del Gigante
Camacho, ahora con 75 años, no vidente por causa de la diabetes comenzó a
contarme su infancia con Manuel Camacho que trabajaba en el Gran Circo Norte
Americano. Sus hermanos Poli, Valentina y Gerardo estaban viviendo en Bolivia.
Junto al circo,
Manuel Camacho, su esposa y su hijo menor recorrieron por tres años varias
ciudades de Brasil, al punto que el pequeño Walter había aprendido a hablar
solo el portugués.
En Buenos Aires,
Manuel Camacho también trabajó en la famosa tienda inglesa “Gatichaves”, allí
el gigante boliviano daba la bienvenida a la crema de la sociedad porteña que
se daba cita en el almacén, y a veces Walter lo acompañaba vistiendo el mismo
traje que su papá.
Cuando falleció
Manuel Camacho, Walter tenía solo 7 años y en casa no se volvió a hablar del
“hombre más grande del mundo”, solo en su adolescencia interiorizó la falta de
la figura paterna y comenzó a recorrer los viejos circos buscando colegas del
Gigante Camacho para reconstruir su historia personal. Tuvo la suerte de
encontrar un par de artistas circenses que abrazándolo le contaron más sobre su
padre.
La grabadora digital
registraba todo cuando emergió potentemente la figura de Vicenta, la joven mujer
cochabambina que estuvo casada con el Gigante de Jaihuayco hasta que enviudó a
solo 37 años quedando con cuatro hijos en un país que no era el suyo.
“No hay la menor
duda que detrás de un gran hombre, siempre existe una gran mujer”, sentenció mi
entrevistado, añadiendo que “Vicenta fue la mujer que en todo momento apoyó y
cuido de mi padre”.
Llegó la noche y no
habíamos desaprovechado ni un minuto.
Al día siguiente conocí
a Valentina la segunda hija de Manuel. Yo no podía estar más que agradecido
porque esa mujer octogenaria que emanaba serenidad aceptó conversar conmigo.
Para Valentina fue
triste recordar que sus padres y hermanos se fueron a Buenos Aires y ella no
pudo viajar con ellos porque se indisponía demasiado al viajar en tren. “Tenía
solo cinco años cuando tuve que quedarme con mi abuela en Cochabamba, ella
hablaba solo quechua y yo no podía entenderle”, recuerda Valentina,
explicándome que más tarde volvió a vivir con sus dos hermanos que regresaron a
Bolivia.
Pablo se acercó
con un pañuelo para secar las lágrimas de Valentina y ella continuó con sus
recuerdos: “En Argentina papá finalmente tendría un contrato de trabajo. Mucha
gente se había aprovechado de él. En uno de esos viajes Manuel y Vicenta
trajeron un niño envuelto en pañales y me dijeron: es tu hermano”.
Después de varias
horas de entrevista conocía algo más de los sentimientos, sueños y
frustraciones de un gigante, ahora tenía entre mis manos una historia que
contar y un deber moral con la familia que me abrió los pliegues de su memoria
y de su corazón.
Finalmente, sentí
vergüenza al tener que preguntar a sus hijos si era cierto que el esqueleto de
su padre fue expuesto en un museo en el que ellos dejaban flores los domingos.
Me parecía una pregunta cruel pero necesaria porque esa imagen era la escena
final del cuento, que en 1981, el célebre escritor Néstor Taboada Terán ofreció
a la sociedad boliviana curiosa de saber cómo había terminado la historia del
gigante. Comprendí que era un cuento costumbrista con mucha imaginación pero
que dio lugar a muchas más fábulas sobre el Gigante boliviano.
La verdad es que
Manuel se enfermó y su familia lo acudió en todo momento. De hecho, mi próxima
novela iniciará en una sala del hospital Muñiz donde Manuel Camacho
verdaderamente falleció.
@ariel_beramendi
***
Algunos mitos sobre el Gigante Camacho que el
autor quiere desentrañar en su próxima novela
Durante el
confinamiento por la pandemia he descubierto muchos datos de la vida del
Gigante Camacho mientras vivía en Brasil.
También he
desterrado algunos mitos:
“Manuel
Camacho comía tres gallinas por día y bebía 5 jarras de vino
en dos sorbos”. Esta frase era utilizada solo con fines publicitarios del
circo.
El mundialmente conocido boxeador
Luis Ángel Firpo nunca se enfrentó con el Gigante Camacho. En noviembre de 1923
Firpo regresaba de su célebre lucha en Estados Unidos y algunos malos
entendidos hicieron que Firpo no asista a un partido de fútbol en su honor y a
una lucha de boxeo, entonces la misma turba que lo aclamaba manifestó en su
contra gritando “Muerte a Firpo”. Un artículo de New York Times del 14
noviembre de ese año da cuenta de lo ocurrido. Manuel Camacho se encontraba en
la ciudad y fue aclamado como su luchador favorito.
La estatua que las autoridades de
Cochabamba enarbolaron en el barrio de Jaihuayco el año 2016 no representa a
Manuel Camacho porque utilizaron el modelo del gigante peruano de Paruro
Manuel
Camacho nunca vendió su esqueleto a la ciencia. Fue enterrado en el cementerio
de Chacarita en Buenos Aires. Pablo Camacho el nieto del Gigante Camacho
expresó en una entrevista telefónica que “tal vez los huesos de su abuelo fueron
incinerados en el osario común”, declaración que llegó a los medios de
comunicación como una afirmación oficial de la incineración voluntaria de los
huesos de Manuel Camacho.
Manuel
Camacho tuvo una vida itinerante como acostumbran los artistas circenses que
viajan en caravana; solo en la recta final de su vida alquiló una pequeña casa
en Liniers donde vivió rodeado de su familia. Walter y Valentina no regresaron
a Bolivia, Gerardo sí ha
regresado a visitar Cochabamba.
Vicenta
de Camacho, decidió quedarse en Buenos Aires, cuatro años más tarde se volvió a
casar pero quiso que la gente la siguiera conociendo como la “hermana Camacho”,
pues se había convertido al Evangelio junto con todos sus hijos. Incluso su hijo
mayor “Poli” (fallecido) fue pastor evangélico y es recordado como un gran
predicador de la Palabra de Dios.
***
OPINIÓN PERSONAL
Mi intención es
presentar la historia del Gigante Camacho, como la historia de Manuel un hombre
que sufría de gigantismo y en su diversidad aprendió a superar su anormalidad y
construirse su vida. Fue un padre de familia trabajador que soñaba tener una
casa y vivir rodeado de sus hijos.
Hoy Bolivia está
herida por la división y necesita de modelos como el Gigante Camacho que nos
devuelven el orgullo de sentirnos hijos de una misma nación.
***
*Ariel Beramendi.
Cochabambino que reside en Roma.
Escribió “El amor bajo las piedras”
y entre otros libros publicó “Tito Solari, historia de un pastor”
A pocos metros del Puente Garibaldi en el centro de Roma se encuentra la Basílica de San Crisógono.
Es una de las iglesias más antiguas de Roma y la actual construcción es del siglo XII en la que resalta el suelo de época medieval y el techo de madera tallada y posteriormente policromada.
La herboristería “Santa Maria de la Scala”, fue inaugurada en 1523, en Trastevere, fue muy famosa gracias a su tradición de estudios médicos y de sus recetas para sanarse de la peste y otras enfermedades.
video:
Esta botica nació en el primer piso del convento de los Padres Carmelitas Descalzos que eran los custodios del templo construido al final del mil quinientos para custodiar el ícono milagroso de la Virgen de la Scala.
Dialogamos sobre
el cáncer con el sacerdote William Ugarte, que actualmente trabaja en La Paz
(Bolivia) y abordamos este tema desde su experiencia personal cuando cinco años
atrás le diagnosticaron cáncer. Un evento que cambió por completo su vida y que
le llevó a convivir – y gracias a Dios – a vencer esta enfermedad.
¿Cómo se enteró y
cómo reaccionó de esta enfermedad?
¿Cuál fue el
proceso para iniciar a asumir esa condición y a para aprender a convivir con el
cáncer?
Durante la cuarentena 2020 he realizado un audiolibro, en
realidad he grabado en video la lectura de la novela El amor bajo las piedras,
que publiqué al final del año 2017.
Les ha pasado que ya es tarde cuando descubren que los halagos
recibidos, no eran del todo basados en la objetividad sino en el apuro de la
emotividad.
La fraternidad de los "Sacconi Rossi" de la Isla Tiberina en Roma
Tal vez has escuchado
que Roma es un museo a cielo abierto y una ciudad llena de secretos.
Este dicho es
palpable en algunas ocasiones en las que la casualidad y la intención de
extraviarse en sus callejuelas, se cruzan con la buena fortuna de visitar
lugares insospechados que al parecer esperaban tu llegada.
Peregrinar por el Camino de Santiago de Compostela me ha enseñado que las bajadas son peligrosas; las subidas, desafiantes; y que el sendero llano es más corto con amigos. Regreso a casa con atisbos de libertad cargados en mi mochila y con estas emociones:
¿Lo más lindo? Encontrar gente dispuesta a hablar y a escuchar. ¿Lo más triste? Las Iglesias cerradas, sin posibilidad d compartir su historia.
¿Lo más emocionante? Los abrazos de despedida.
¿Lo más valioso? Las reflexiones personales en soledad.
¿Lo más incómodo? Los ruidos nocturnos de la anatomía humana.
¿Lo más doloroso? ampollas y agujetas en todo el cuerpo.
¿Lo más alegre? Las risas y bailes tontos al caminar solo.
¿Lo más misterioso? Descubrir a Dios peregrino y desterrar al Dios Institución.
¿Lo más liberador? Las lágrimas de emoción con efecto purificador.
¿Lo más relajante? El sonido de la naturaleza.
¿Lo más cansador? El peso de la mochila interior y exterior.
¿Lo más liberador? Superarse a uno mismo durante El Camino.
¿Lo más añorado? Los rostros ausentes de quienes amo.
¿Lo más detestable? La fuerza física que se termina al caer el sol.
¿Lo más frágil? Los pies y la misma humanidad.
Comparto el capítulo sobre el Carnaval en Pulacayo a inicios del 1.900 presentado en la novela "El amor bajo las piedras". El Carnaval de Pulacayo era famoso y en estas líneas entenderán porqué.
En estas líneas he reconstruído el escenario y las costumbres que se vivían en esta fiesta que los mineros y todos los habitantes de Pulacayo esperaban durante todo el año.
foto: antigua plaza del desaparecido pueblo de Huanchaca
10.Carnaval
Pulacayo, 1922.
Apenas terminaron las fiestas de fin de año, el
ritmo de la vida en el pueblo empezó a cambiar porque, en las calles
principales, aparecieron puestos de venta donde se ofrecían artículos diversos: blusas bordadas,
cinturones con lentejuelas, zapatos finos adornados con cordones rojos;
también, instrumentos musicales, como guitarras y zampoñas, joyas traídas de
París, mezcladas con otros objetos, por
ejemplo, maletas artesanales de cuero,
cajones, polvo de arroz, frascos de perfumes, vinos franceses—originales y falsos—, y dulces de todo tipo.
1.Pulacayo cumplirá un aniversario más ¿Cómo desde su novela coadyuva a que se recupere este patrimonio histórico?
Espero que mi esfuerzo literario sea un homenaje a este pueblo histórico. Por un lado el centro minero de Pulacayo, Sede de la Compañía Minera Huanchaca hizo llegar a Bolivia la revolución industrial de entonces, es decir, la mejor tecnología de la época, por ejemplo el tren, el teléfono o grandes maquinarias eléctricas, aunque también hay que decir que todo eso le permitió sacar del país toneladas de plata rumbo a Antofagasta. Luego en la década de los cuarenta vino la revolución proletaria con la Tesis de Pulacayo y luego la revolución del 52 y el nacimiento de la COMIBOL.
Pulacayo vio nacer familias y generaciones que crecieron con los valores de la solidaridad y fraternidad, que se mantienen hasta hoy, porque todavía existen las asociaciones de residentes de pulacayeños en el interior del país y en Argentina; son ellos los que todavía mantienen el patrimonio histórico de este lugar. Mi novela tiene como escenario a este Centro Minero y describe la vida de ese entonces, por lo cual preserva su historia y espero que esta novela sea conocida por un público más amplio. Pienso entregar la novela al Papa Francisco.
Estos días me contactó por las redes sociales un señor que dejó Pulacayo cuando él tenía un año y todavía no conoce el pueblo que le vio nacer y ahora con este relato está animado a regresar y conocer esta localidad.
2. .¿Por qué cree que algunos consideran que Pulacayo desfallece en el olvido? Según su opinión ¿Pulacayo está olvidada? ¿Por qué?
A Pulacayo muchos la conocen solo por la “Tesis de Pulacayo” pero es mucho más. Este pueblo minero tiene un patrimonio tangible como las hileras de casas, que están desapareciendo, porque la gente quiere recuperar los adobes, las grandes maquinarias obsoletas, las estructuras y salones que hoy en día pertenecen a la COMIBOL, o sus canchas de golf. En este centro minero está la Casa Gerencia, que perteneció al expresidente Aniceto Arce, es una casona con chimeneas de mármol y cuadros de la época, también su cementerio es un monumento que fue saqueado. Paralelamente, también tiene un patrimonio intangible importante, es decir las culturas que se entrelazaron porque muchos europeos, especialmente franceses, vivieron allí y muchos nativos de la zona venían a buscar trabajo, la carne llegaba desde Argentina, las verduras desde los valles bolivianos, y a pesar de las clases sociales bien marcadas había un mezcla, por ejemplo, durante el Carnaval, una fiesta conocida en todo el país. Encontré documentación en varios idiomas que me ayudaron a reconstruir el escenario que en efecto corre el riesgo de perderse.
Esta obra literaria de Ariel Beramendi es una novela de amor, tragedia y reconciliación, que tiene como escenario el Centro Minero Pulacayo, sede de la Compañía Huanchaca de Bolivia que a finales del siglo XIX llegó a ser la mina de plata más importante a nivel mundial.
SINÓPSIS
El amor bajo las piedras ¿De qué trata esta novela sobre Pulacayo?
En el
invierno de su vida Apolinar decide regresar a su pueblo para buscar las flores
de su juventud, sin imaginarse aquello que encontrará cinco décadas después de
escapar a Buenos Aires, debido a su matrimonio frustrado de la manera más
trágica.
Una
serie de secuencias retrospectivas, presentan la vida de Apolinar en el
escenario de Pulacayo, el centro minero más moderno de América Latina al final
del siglo XIX, que exportaba toneladas de plata a beneficio de la Compañía
Huanchaca, con sede en Bolivia, Chile y Francia.
Los recuerdos
de Apolinar recorren su niñez junto a su padre, que buscando un nuevo trabajo
emigra de su hogar y se entrega a los trabajos forzados de la mina, mientras el
pequeño crece con sus padrinos Tiburcio y Delfina que lo envían a la escuela y
lo salvan de entrar a trabajar a la mina con otros niños.
En su
mayoría de edad Apolinar conoce a Escolástica y experimenta el amor que marcará
su vida para siempre.
Buscado documentación en internet el sitio usenet.nl se presentaba como una compañía seria que ofrecía acceso a su base de datos para descargar libros, documentos, música, etc.
Te ofrecen una prueba gratis de 14 días y luego que te suscribes con ellos, te das cuenta que no hay donde quitarse del servicio, mientras tanto ya te han cobrado el primer mes y el contrato se extiende por UN AÑO. Así que cuidado. (sino me creen aquí va la foto en italiano donde se muestra que usenet me ha timado el dinero)
Gracias a Paypal desactivé el próximo pago... pero ya ven ... hasta al mejor cazador se le va el tiro.
Mucha atención donde nos suscribimos, yo cometí el error - descuidado por la premura de encontrar la documentación que buscaba - de suscribirme a este sitio.
Lamentablemente, al investigar sobre esta empresa fraudulenta puedo informar que su sede está en San Marino, un estado independiente dentro del territorio italiano, lo cual hace muy difícil contactarlos o aplicar un juicio, porque al estar en un estado independiente, las leyes italianas o europeas son más complicadas.
Así mismo, he verificado que cuando el usuario no paga más con la tarjeta de crédito, esta empresa fraudolenta "Usenet" empieza a enviar email con amenazas de que informar a las entidades bancarias que somos deudores. Mi recomendación es no hacerles caso. Pero sobre todo, recomiendo acercarse a la policía para hacer una denuncia. En algunos países existe la "policía postal" (traducido del italiano polizia postale) que se encarga de vigilar los fraudes por internet.
Espero que esta información les sirva y que la compartan o traduzca.
He visto (y leído) a mucha gente preocupad por este tipo de fraude online institucionalizado.
El 4 de mayo el Papa Francisco recibió a los miembros de la
Secretaría para la Comunicación, que es el nuevo macro Dicasterio que está
reformando la comunicación del Vaticano, y que se reunió por primera vez en su
Asamblea Plenaria.
Pudimos asistir a la audiencia privada con el Papa, algunos
colaboradores de este Dicasterio que cuenta con más de 600 dependientes.
Al recibirnos, después de los saludos protocolares, el Papa
dirigió un discurso programático para la reforma de los medios de comunicación del
Vaticano, señalando que no se trata solo de una unificación o coordinación
entre las entidades de comunicación: Radio, periódico, centro televisivo y seis
otros organismos; sino más bien de una reforma y re-pensamiento de la comunicación
de la Santa Sede.
Después de su alocución, los presentes saludamos al Papa uno
por uno y fue allí que le entregué mi libro “Tito Solari. La fuerza de la Humildad
– Historia de un Pastor”, le dije que había escrito el libro hace más de un año
y que deseaba obsequiárselo. Sin embargo, el Papa no sólo agradeció el gesto,
sino que empezó a hojearlo y en español me preguntó: ¿Y cómo está Mons. Tito?
– Está bien, ahora que es obispo emérito se ha quedado a vivir en Cochabamba y
viene a Roma en Septiembre, le comenté; y con esa voz serena a la que el Papa
ha acostumbrado al mundo me contestó: Le das un saludo de mi parte. Después nos
despedimos y me quedé contento por el regalo que le hice al Papa y el gesto que
tuvo él al acordarse de Cochabamba, tan claramente.
El recorrido del libro sobre Mons. Solari
Este libro nació por accidente: fue en Madrid que
diagnosticaron erróneamente a Mons. Solari un cáncer de páncreas y le dieron
pocos meses de vida, después de quedarse
hospitalizado Mons. Solari viajó al norte de Italia con su familia para esperar
la voluntad de Dios. En Bolivia la noticia había caído como una bomba. Fui a visitarlo y allí le pedí si quisiera contarme sus memorias. No sabíamos
que después de algunas semanas los resultados médicos indicarían solo una
pancreatitis aguda.
Después de varios meses, trabajando en mis tiempos libres,
nació el texto del libro, decidí escribirlo en primera persona, como si fuese Mons.
Solari que cuenta en primera persona su vida desde su niñez.
Cuando lo llevé a la imprenta Kipus, el director me recibió
el manuscrito de buen agrado, y me
comentó que en Bolivia, considerando el hábito de leer y la piratería masiva, vender
doscientas copias de un libro biográfico sería ya un gran logro.
El libro se imprimió y tal vez por las descalificaciones que
recibió de parte del gobierno que no acepta ningún tipo de críticas el libro se
vendió como pan caliente. Meses más tarde se hizo una segunda edición con la
presentación del expresidente de Bolivia e historiador Carlos Mesa Gisbert y en
enero de este año 2017 se tradujo y se publicó en italiano.
El libro sobre Mons. Solari hasta ahora nunca tuvo una
presentación con la presencia del autor ni del protagonista, tal vez el próximo
septiembre, en la ciudad natal de Mons. Solari, presentaremos el libro en el
que se relata la historia de este pastor.
Escolástica Alzugaray Veramendi nació en Potosí el 11 de febrero de 1917, es la segunda de tres hermanos ya fallecidos, todos oriundos de Potosí. Su padre trabajó en la empresa Bolivia Railway –luego, convertida en la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL)–, y junto a toda su familia vivió en Pulacayo.
Se casó a los 24 años con Humberto Villegas Chacón y tuvieron cuatro hijos: María Teresa, José Humberto (+), Juan Carlos y Álvaro.
Aquí mi saludo por sus 100 años de vida.
::::::: Mi tía Escolásticaes una mujer
cuya historia se pierde cien años atrás. No conozco su vida cuanto
quisiera, porque no tuve la oportunidad a de preguntarle sobre su pasado,
es un remordimiento que llevaré siempre.
Ella tendría unos 15 años cuando Bolivia vivió la Guerra del Chaco, entonces vivía en el Centro Minero Pulacayo - el más moderno del inició del
siglo XX - seguramente como todas las demás mujeres, bajaba a la ciudad
de Uyuni para cocinar y atender a los soldados que viajaban para no
volver jamás, o que regresaban mutilados desde el campo de combate.
El poco tiempo que la visité no me
atreví a preguntarle, tal vez porque todavía era un niño.Hubiese
querido saber cómo conoció a su esposo, un señor alto, rubio, de ojos
verdes, que trabajaba en uno de los talleres del centro minero.
Solo
sé que ella era una profesora de "economía", así se llamaba a las
lecciones donde las hijas de los obreros del centro minero aprendían a
bordar, a cocinar..., intuyo que aprendían a ser señoritas preparadas
para vivir en la década de los cuarenta. Escolástica era una maestra que
seguramente aconsejaba y guiaba una generación de niñas que debían construir y
sostener un país despedazado por la guerra.